
Buena estrategia / Mala estrategia, de Richard Rumelt, explica qué distingue una estrategia efectiva de una vacía o superficial. Según el autor, una buena estrategia parte de un diagnóstico claro del problema, define una política general para afrontarlo y establece acciones coherentes que permitan avanzar. En cambio, una mala estrategia suele disfrazarse con frases grandilocuentes, objetivos difusos y falta de foco real.
Es recomendable para la gestión de equipos porque ayuda a identificar cuándo un plan tiene verdadero contenido y cuándo sólo parece estrategia. Ofrece un marco claro para alinear esfuerzos, tomar decisiones con sentido y priorizar lo importante, lo cual es clave para liderar con claridad y generar impacto real en entornos complejos.
Llevo cerca de dos décadas liderando equipos y proyectos en el mundo tecnológico, combinando la gestión de personas con la estrategia tecnológica.
A lo largo de mi carrera he fundado varias empresas tecnológicas y he formado parte de compañías internacionales, asumiendo distintos roles de liderazgo, gestión y dirección en áreas de ingeniería de software. Esta trayectoria me ha dado una visión amplia sobre cómo construir y hacer crecer equipos de alto rendimiento.
Este espacio nace con la intención de compartir aprendizajes, experiencias y herramientas útiles para gestionar equipos de forma efectiva, práctica y centrada en las personas.